Cuando pensamos en decorar o redecorar nuestra oficina, comercio o negocio de restauración, solemos quedarnos en cambiar unos muebles, colores de moda y detalles que transmitan un estilo nuevo. Sin embargo, la estética no debería ser el único objetivo de nuestra empresa. Fíjate en cualquier tienda, comercio u oficina que te llamen la atención. Observarás que, detrás de esos espacios acogedores, prácticos y bien diseñados hay algo más: hay un proyecto de interiorismo.
El interiorismo no solo se queda en lo estético, sino que parte de las necesidades y objetivos de ese negocio u oficina corporativa para proponer una solución funcional a la par que estética. Este matiz es importante si se quiere realmente tener éxito con la remodelación que nos proponemos.
En este post te cuento más sobre los proyectos de interiorismo de la mano de los expertos de Moinsa diseño de interiores.
Qué es un proyecto de interiorismo
Una de las fases más importantes de cualquier negocio de cara al público es su puesta en escena o su remodelación cuando lleva años funcionando.
El interiorismo, junto con el equipamiento necesario para revitalizar un negocio, son claves. Todos estos elementos se vuelcan sobre un documento previo denominado «proyecto de interiorismo«.
En el mundo de la decoración, un proyecto de interiorismo es una propuesta completa que aborda las necesidades integrales de rediseño de un espacio comercial o de trabajo con el ánimo de que vuelva a ser atractivo para su público objetivo.
Esta definición es válida tanto para un proyecto menor de decoración de una vivienda para su posterior venta o alquiler (o para ti mismo), como para acondicionar un espacio comercial (hotel, tienda detallista, oficinas corporativas, etc.).
El proyecto es un documento escrito con múltiples propuestas gráficas que incluye el cómo se va a diseñar, distribuir, ambientar y decorar el espacio interior.
Su objetivo no es solo hacer el espacio atractivo y estéticamente brillante. Me atrevería a decir que lo prioritario sería abordar aspectos como el funcional (¿sirve a su cometido y a las necesidades de clientes y empleados?), estético y coherente con las necesidades y gustos del cliente.
Fases del proyecto
El proyecto de interiorismo profesional incluye aspectos tanto técnicos como creativos. En concreto:
Análisis de necesidades
El primer paso sería conocer las necesidades del cliente propietario del espacio a rediseñar y del destinatario (uso particular, uso comercial, oficinas, etc.) a modo de primer diagnóstico.
Por medio de una entrevista en profundidad se intenta conocer el «mercado» en el que se mueve, cuáles son sus expectativas, necesidades, carencias, etc. y qué espera que los clientes «descubran» al acceder al nuevo espacio una vez rediseñado y redecorado.
Por eso es importante conocer de voz del interesado su estilo de vida y necesidades: no es lo mismo decorar ni diseñar una oficina que un restaurante, un hotel o una tienda detallista.
Estudio previo del espacio a tratar
El siguiente paso sería conocer bien el espacio disponible objeto del proyecto.
Esto incluye la superficie útil disponible, los accesos, las estancias en que se divide, la iluminación natural o artificial de que dispone en la actualidad, los materiales existentes, los elementos que se pretende mantener y los que deberán ser desechados, etc.
Y no deben obviar aspectos funcionales como las estancias o espacios necesarios, las puertas, las ventanas y las tomas de conexión de suministros (enchufes eléctricos, tomas de agua, aparatos sanitarios, climatización, etc.).

Concreción del estilo decorativo deseado
Hay múltiples estilos decorativos para un negocio que van desde el contemporáneo al clásico, pasando por el minimalista, industrial, nórdico, rústico, etc., según las preferencias del cliente.
- Un estilo nórdico o escandinavo aporta espacios luminosos, colores claros, líneas simples y materiales naturales.
- El industrial recurre al hierro, la madera rústica y/o el ladrillo visto apoyándose en tonos oscuros.
- En el estilo minimalista predomina el «menos es más». Es decir, las líneas rectas, con pocos elementos, todos en orden.
- El clásico es un estilo elegante que recure a muebles de diseño tradicional, molduras, lámparas de araña y colores sobrios.
- El contemporáneo mezcla de tendencias actuales con un toque personal del decorador/a.
En definitiva, el estudio de interiorismo persigue, por medio de «moodboards» o propuestas gráficas de muebles, texturas y colores, que el cliente visualice la propuesta y haga suya la que mejor le encaje.
Es en esta fase donde se debe lograr la conjunción de intereses entre el profesional decorador y su cliente.
Selección de materiales y acabados
Con el estilo ya definido, toca concretar los materiales y acabados que darán forma al proyecto. Muy en línea con el estilo decorativo concretado los suelos (parqué o tarima, moqueta, gres, mármol), paredes (pinturas lisas, papeles pintados, estucados, etc.), techos, carpintería, textiles, pintura, etc.
La elección de materiales también debe tener en cuenta aspectos prácticos. Por ejemplo, un suelo porcelánico es más resistente en zonas de mucho tránsito, mientras que la madera aporta calidez en salones y dormitorios.
Propuesta de mobiliario y enseres decorativos
Acto seguido, el proyecto incluirá una propuesta de mobiliario, colores, iluminación, obras de arte, complementos y elementos decorativos acordes con todos los aspectos anteriores.
Esta sería la fase de planeamiento. Es decir, la fase de concreción sobre lo que se desea y la propuesta de la empresa de decoración. La segunda fase del proyecto sería la de puesta en marcha y planificación técnica
Planificación técnica
La planificación técnica incluye el trazado de planos de distribución, renders 3D, cronograma de ejecución y coordinación con proveedores o constructores.
Presupuesto
El presupuesto es la culminación del proyecto. En él se incluirán con el debido desglose, todas las partidas que serán abordadas de forma secuencial en la ejecución del proyecto.

Moinsa diseño de interiores
Moinsa diseño de interiores es una empresa de interiorismo y equipamiento referente en España.
Con más de 55 años de experiencia, Moinsa combina creatividad, técnica, innovación y responsabilidad ambiental para transformar espacios comerciales, oficinas, hoteles y marcas retail en lugares con personalidad, funcionalidad y atractivo visual.
Gracias a su equipo interno de diseño y a sus departamentos de ingeniería, fabricación y montaje, ofrece una solución integral: diseño, ejecución y equipamiento se gestionan de manera coordinada para que los clientes no solo vean sus ideas plasmadas, sino que vivan la experiencia completa sin sorpresas inesperadas.
Si estás pensando en renovar tu tienda, oficina o cualquier espacio público o privado, Moinsa puede ser una opción interesante: no solo por su capacidad de adaptarse a diferentes estilos, sino también por su profesionalidad, por su estructura sólida para llevar a cabo proyectos grandes o pequeños.
Y por su compromiso con la calidad, la sostenibilidad y la innovación. Incorporar a una empresa como esta en tu proyecto de interiorismo puede marcar la diferencia entre un diseño solamente bonito y un espacio funcional que además de atraer nuevos clientes realmente funcione y refleje la identidad de tu proyecto.
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